Entradillas de cine: ‘En proyección’

En proyección

El sello de calidad y la imagen de marca son dos conceptos que cuido en el ejercicio de mi profesión. Sé que hay quien piensa que lo importante es hacer las cosas, bien o mal, pues la productividad gana a la excelencia. Dicho así parece una temeridad, no lo es. Vivimos una época donde la velocidad manda. El dominio de la lengua se perdona, la falta de rigor también, la celeridad se castiga duramente. Perseguir la excelencia, ser autocríticos, cabalgar sobre la ignorancia para forjar algo diferente y sugerente requiere tiempo. Tiempo de estar con la familia, con los amigos, con las aficiones… tiempo que se filtra por el sumidero para dejar aflorar el producto del esfuerzo, por algo se califica de calidad.

Hasta la fecha y a pesar de mi inexperiencia, he llevado a cabo diversos proyectos en la radio. Todos nacidos de la pasión, cada uno con su sello de calidad. No seré tan pretencioso como para sugerir que se alcanzó el objetivo, sé que no es el caso. Hace falta talento además de dedicación para trasladar un castillo de la nebulosa mental a la fría roca. Suelo decir que mi duelo con la hoja en blanco, con el folio, arranca en un impulso irrefrenable de plasmar una obsesión. La escritura a impulsos, explica Manuel Vicent, no hace al escritor. El escritor se demuestra cuando las musas hacen mutis por el foro. Siéntate y escribe: ya. Si eres capaz de hacerlo, llámate escritor. Después valoraremos si tienes talento o si eres un mediocre con ínfulas de literato. En este apartado nos encuadramos la gran mayoría. Reconozco, como junta letras que me considero -aunque algún amigo aleje tal calificativo de mi prosa-, que redactar un texto de mayor o menor extensión no entraña problema alguno a poco que conozcas cuatro detalles que puedas hilvanar con oficio. Lo difícil, para mí al menos, es aceptar que eso que tú llamas escrito merece ser leído por otra persona. Y no hablo de vergüenza, o sí pero en el sentido contrario: vergüenza por hacer perder a alguien su tiempo en leer/escuchar eso que tú has escrito. Solo cuando has reescrito lo escrito en cuatro o cinco ocasiones empiezas a valorar el esfuerzo de quien publica una buena novela. Coser cada palabra, zarandear el texto para expulsar los parásitos adheridos, sentir la narración como propia por más que sea ficticia desde la primera hasta la última palabra: la búsqueda de la excelencia. Una búsqueda interminable, dicho sea de paso. Cada nuevo proyecto requiere de metas y sacrificios, de ilusiones y decepciones, de sueños por cumplir y mentes que se expriman cada minuto en pos de su consecución. Y hace falta un plan o un guion. Se puede copiar algo existente, es fácil, es rápido, es aburrido, es triste, es sinónimo de incapacidad, de mediocridad. Del proceso creativo, la peor parte -o la mejor, según el ánimo con el que se afronte- es parir la idea. La idea sale de ti. Hay estímulos que ayudan, pero sale de ti. Un olor, una cascada de ideas encadenadas, una sugerencia visual… todo vale si la idea es buena y solo se sabe si es buena cuando se plasma. Entonces te sientas, relees y calificas el trabajo de escoria infecta o de panfleto con posibilidades.

Claqueta y bebercio, peligrosa mezcla

Cuando surgió la posibilidad de crear ‘En proyección’ para la radio, pasé unas semanas en trance. Quería dotar de vida propia a la sección sin pisar todos y cada uno de los recuerdos del cine en radio que poseo. Es complicado eludir a quienes llevan tiempo trabajando y trabajando bien además. Cuando crees que has descubierto la fórmula de la pólvora te das cuenta de que la pólvora existe e incluso, otros,  la tienen en varios colores. Por suerte para mí, carezco de medios: cocinar a fuego lento y en cazuelas de barro da ventajas al cocinero mediocre. Sin exclusivas, sin pases de prensa en festivales, sin invitaciones para los estrenos… y con ganas de destacar: premio. Cuando careces de todo aquello que el resto posee, tienes algo que ellos no tienen.

‘En proyección: cine y más’ nace cada semana con una entradilla original que me da pábulo a pisar la realidad desde el mundo del celuloide. Acostumbro a adelantar mis textos de un corte cinematográfico que allane el camino. Por una vez lo haré al revés.

Clip de Primos, película dirigida y escrita por Daniel Sánchez Arévalo. Propiedad de Warner Bros. Pictures

Arrancamos ‘En proyección: cine y más’.

Roberto Prada

 

Acerca de Roberto Prada

Periodista en ciernes. Soñador reflexivo, pensador a tiempo completo. Me gusta el cine. Escribo acerca del bien y del mal lo mejor que sé. Divulgo, comparto y opino. No soy buen tipo, no intento serlo. Gracias por compartir experiencias conmigo.
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