Megaupload vive

Imagen propiedad de Megaupload, portal de almacenamiento y descargas

Los buenos inventos son aquellos que se introducen en nuestra vida sin armar revuelo hasta el punto de poner a prueba nuestra memoria si queremos recordar qué día fue el primero en el que abrimos la puerta al ingenio de otros. El mando a distancia se encuadra en la categoría de buen invento, la lavadora, el horno, la electricidad, internet… y ¿Megaupload?

El alemán Kim Schmitz (21 de enero de 1974), natural de Kiel, demostró pronto tener talento para la informática y los negocios… turbios. Con 20 años (1994) fundó su primera empresa, Data Project, especializada en seguridad informática. Con 24, en 1998, fue condenado -irónicamente- por fraude informático y manejo de bienes robados, aunque eludió la cárcel. Con 25 años desarrolló el proyecto ‘Megacar’ que posibilitaba acceso a internet móvil de banda ancha en los Audi A8. Las expectativas de éxito del Megacar dieron alas a su empresa en el mercado de valores.

Megacar Audi A8, 1999

En 2000, vendió el 80% de sus acciones de Data Project a TÜV Rheinland que quebró en 12 meses. En ese tiempo, Kim ganó un cuantiosa suma mediante la compraventa de acciones de LetsBuyIt.com. Desgraciadamente, para él, centró la mirada de la justicia por su forma de proceder delictiva. Detenido en Tailandia y extraditado a Alemania, en 2002 fue condenado a un año y ocho meses por el mayor escándalo de información privilegiada en su país natal. Schmitz logró que las acciones de LetsBuyIt multiplicasen su valor haciendo correr el rumor de una inversión multimillonaria en la empresa. Logró convertir 375 mil euros en 1,5 millones de la noche a la mañana. En 2003 de nuevo fue condenado; en esta ocasión por malversación de fondos en Monkey AG. La jugada económica del Presidente del Consejo -él mismo-, llevó a la quiebra a Kimvestor AG y a Monkey AG; algo que no entraba en sus planes, según declaró. En ambos casos evitó nuevamente la entrada en prisión…

Imagen de Kim Schmitz. Propiedad de la agencia EFE

En marzo de 2005 Megaupload vio la luz desde Hong Kong. El gestor de archivos más famoso de la última década creció al amparo de sus usuarios, nosotros. A través de cuentas Premium, Registradas o Libres, Megaupload permitía el almacenamiento y la descarga de archivos a lo largo y ancho de la banda internáutica. Bastaba con colocar un archivo, adquirir un enlace y compartirlo con nuestros contactos para que ellos pudiesen descargar ese contenido y compartirlo a su vez. Pdf de empresa, fotografías de viajes, trabajos de instituto, archivos personales, vídeos caseros… y también música y películas. En 2008 Megaupload logró superar los diez millones de visitas. Su fundador, Schmitz, exiliado en Nueva Zelanda, cambió su identidad por la de Kim Dotcom y engordó su cuenta corriente gracias a las visitas de Megaworld (formado por Megaupload, Megapix, Megafund, Megabox, Megalive, Megavideo, Megaporn, Megaclick, Megapay y Megakey), gracias a sus visitantes y gracias a las múltiples posibilidades ofertadas al mundo entero. Los usuarios, registrados o no, gozábamos de contenido de ocio ilimitado. Seriesyonkis, Cinetube, Vagos, Taringa, Pordescargadirecta y muchos otros hacían su agosto particular del brazo de Megaupload -y Rapidshare, Fileserve, Mediafire, etc.- hasta que todos nos topamos con…

Imagen mostrada en los dominios de Megaworld tras su cierre

El 19 de enero de 2012, el FBI echó el cierre a todos los dominios de la empresa Megaworld. Bajo una denuncia por la infracción en los derechos de autor que generaron cerca de “500 millones de pérdidas” a compañías discográficas y productoras de cine, el mundo de las descargas virtuales se tambaleó. Salieron a la luz proyectos de bonificación económica desde los portales de descarga hacia los uploaders -usuarios que subían contenidos a los portales de almacenamiento- con mayor éxito: cuantas más visitas generes en mis páginas, más dinero recibirás por tus servicios. Se especuló con un cierre masivo de webs similares que obligó a Fileserve a cambiar su política: fin a las bonificaciones a uploaders. Se esgrimió el intento de expansión comercial de Datcom como factor acelerante en el cierre de su empresa al amparo de sopas y sindes pendientes de aprobación: dominios habilitados para la venta directa del trabajo de los artistas sin pasar por filtros de discográficas y tiendas tradicionales, fin a la industria de los intermediarios…

Palabras y rumores al margen, Megaupload desapareció de nuestras vidas.

Montaje aparecido en la red tras el fin de Megaupload

Esta vez, Datcom entró en prisión; un tiempo, al menos. El 22 de febrero, el magnate informático salió en libertad bajo fianza esquivando la extradición a EE. UU. (donde le esperan con los brazos abiertos). A sus 38 años, la vida de Datcom/Schmitz ha dado muchas vueltas y promete nuevas emociones. Hace unos días, en su cuenta de twitter podíamos leer: “Sé lo que todos vosotros estáis esperando. Ya viene. Este año. Prometido. Más grande. Mejor. Más rápido. 100% seguro e imparable”.

Captura de pantalla del twitter oficial de Kim (Schmitz) Dotcom

La grieta en el tejido de la red más extensa del mundo reaparece. La duda de si Megaupload volverá o simplemente se hablaba del sistema ‘Megabox‘ la despejó el propio Datcom: “Sí, Megabox también llegará este año”¿Guerra abierta a discográficas y productoras? De un modo u otro, pronto tendremos a nuestro alcance un nuevo mundo de posibilidades; y el alemán afincado en Nueva Zelanda, tendrá una nueva fuente de ingresos.

Hablando de ingresos, no dejéis de echar un vistazo al trato que South Park dio a la ley S.O.P.A.:

“Vaya, bajarse música gratis es la caña”.

Fragmento de un episodio de la serie ‘South Park’ propiedad de Comedy Central, emitido en Cuatro propiedad de Mediaset España

El hombre debe aprender a pensar en estos resultados antes de comportarse de forma egoísta, si no los artistas estarán condenados para siempre a una vida de solo semilujo“.

Fuentes:

Roberto Prada

Acerca de Roberto Prada

Periodista en ciernes. Soñador reflexivo, pensador a tiempo completo. Me gusta el cine. Escribo acerca del bien y del mal lo mejor que sé. Divulgo, comparto y opino. No soy buen tipo, no intento serlo. Gracias por compartir experiencias conmigo.
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